Un asesor que entiende tu contexto, estructura el problema y te lleva de la duda a la decisión — con todo registrado y explicable.
Diagnostica, hace las preguntas correctas y recomienda el siguiente paso — siempre con el porqué.
Estado de la decisión, artefactos versionados, participantes, pendientes y línea de tiempo — todo en un lugar.
Invita a quien tenga la información que falta; el espacio detecta los vacíos y sugiere a quién sumar.
Cada recomendación y cada dato trazan a su fuente. Nada de cajas negras.
Sin formularios. Sin fricción. Escribe lo que necesitas decidir y ya estás dentro.
“Quiero decidir si lanzo un nuevo producto.” Con una frase basta para arrancar.
Entiende el contexto, detecta lo que falta y propone opciones con su razonamiento.
Abre el espacio de trabajo: estado, artefactos, pendientes y colaboración — con todo el poder detrás.
Opcionalmente ponle nombre a tu asesor. Luego escríbele tu primera decisión — la sesión es real: chat + espacio de trabajo completo.